Depurradé
Debido a la fertilidad del valle las tierras se encontraban muy bien cultivadas e inclusive en algunas partes construían acequias que servían para defenderse de las continuas inundaciones. Sus principales productos fueron el maíz, el fríjol, los plátanos, la yuca, los aguacates, la guayaba, la ahuyama, entre una gran variedad de frutos y hortalizas.
Existió también buena variedad de animales salvajes, muchos de los cuales servían de alimento; los peces abundaban en el río que entonces era caudaloso y servía para la navegación. La sal la extraían de la quebrada Santa Elena.
Sus poblados eran pequeños caseríos de rústicas viviendas, algunas de las cuales eran redondas y las llamaban ‘Depurradé’ según lo describen algunos historiadores como Casas Upegui y Marco Tulio Espinosa-Acosta. Dormían sobre hojas secas tendidas sobre especies de camastros a dos metros del suelo o en hamacas por ellos fabricadas.
Por la noche encendían fuego para ahuyentar las fieras, este fuego lo obtenían mediante un eslabón de pedernal, o en casos extremos con la frotación de maderos apropiados para tal fin. Entre las herramientas estaban el hacha de piedra y cuchillos que les servían para las labores del campo o para la guerra, cuando eran atacados por otras tribus pero, por lo general, eran trabajadores y pacíficos. Dibujos puedes encontrar en Bibliotecas.
LOS AVURRAES
Como utensilios de cocina utilizaban ollas de barro, barro con el cual también fabricaban figuras y demás manifestaciones de algún valor cultural. Los Avurraes en general tenían la creencia en un Dios organizador de lo bueno, pero también adoraban al Sol y a la Luna, y le daban gran importancia a los sapos y lagartos.
Gran respeto existía por la organización de la familia. El matrimonio era muy sagrado y solo se llevaba a efecto después de un noviazgo que se iniciaba con una fiesta que hacían cuando las hijas llegaban a la pubertad y a la cual asistían gran cantidad de invitados.
Las bodas eran presididas por adivinos o ‘mohanes’ que tenían carácter sacerdotal, y que ejercían gran influencia en la vida de los indios, puesto que intervenían no solo en los matrimonios sino en los bautismos, este último solo se llevaba a cabo cuando el niño podía entender el nombre que se le daba; intervenían también los mohanes durante las enfermedades y en ceremonias para honrar a los muertos.
Los ancianos eran muy respetados y objeto de grandes cuidados, lo mismo que los niños. A los niños los padres les enseñaban las labores del campo y los entrenaban para la caza, procurando siempre que se criaran fuertes y ágiles. Tal fue el panorama que se encontró a la llegada de los conquistadores según J. Casas y M.T. Espinosa.
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