Gregorio Magno
versus
Gregorio Hernández
Allí en el barrio Boyacá la señora Luz Elena Saldarriaga de López reunió unos cuantos niños y organizó la escuelita José Gregorio Hernández-Cisneros, en homenaje al médico venezolano quien muriera atropellado por un carro el 19 de junio de 1919. José Gregorio fue declarado venerable por el vaticano y entro al proceso de beatificación y posible santificación para hacerle compañía a los santos médicos Cosme y Damián. La escuelita funcionó en la casa de Rocío ‘La Loca’ hasta que ésta los echó y se mudaron entonces para la Escuela 7 de Agosto.
Con algún apoyo entre otros el del el periodista Julián Pérez-Medina lograron obtener como donación los terrenos antes mencionados y que estaban destinados para una escuela pública, donde actualmente funciona esta escuela-hogar con el nombre de ‘Corporación’ sin animo de lucro, José Gregorio Hernández.
La gente en Boyacá quería que también la iglesia que en esos terrenos contiguos se levantaría llevara el nombre del médico venezolano considerado ya como santo por algunos. Y como tal la designaban. La Curia resuelve el caso y el 3 de septiembre de 1976 la designan como parroquia con el nombre de ‘San Gregorio Magno’ en recuerdo de este Papa del siglo VI; fue el Papa número 84 de la cronología pontificia y el primero de los Gregorios (del 590 al 604). Hábil político como Juan Pablo II pero no tan andariego, magnifico organizador y reformista, por eso fue llamado ‘Magno’ (El Grande) y por él Roma empezó a adquirir jerarquía universal. Gregorio I reformó el rito y los cantos de la iglesia latina introduciendo la frase declamada o llana con música monódica que es lo que se conoce como Canto Gregoriano tan escuchado durante la primera semana de julio de 1986 cuando Juan Pablo II estrenó papamóvil en Colombia.
Antes de ser elevada a la categoría de parroquia la iglesia de Las Brisas registraba toda ceremonia celebrada con ‘Mi Mayor’ Álvarez-Tobón, Samuel, en la parroquia de San Agustín en el barrio Florencia.
Hasta la fecha de Junio de 1986
el registro estadístico indicaba
que se habían presentado para
Las Brisas los siguientes datos:
PRIMER NACIMIENTO
+1.587 nacimientos desde que a Román Jovani Suárez-Castrillón lo llevaron a bautizar el 10 de septiembre de 1975.
PRIMER DIFUNTO
Pero mientras unos nacen otros mueren y desde que al vecino Flavio Pérez-Velásquez lo recogieron desangrándose en el barrio La Milagrosa para velarlo en Las Brisas, donde residía, y lamentarlo en una ceremonia de difuntos el 2 de noviembre de 1975, se registraron en la parroquia +348 defunciones hasta 1986 en que se escribe esta monografía. Doña Martha Lucía Castaño, directora de la actual Biblioteca Comunitaria de Las Brisas, gentilmente corrigió que el primer velorio fue el de Oscar Pérez-Velásquez quien murió atropellado en la Autopista.
PRIMER MATRIMONIO
Mucho antes del 20 de septiembre de 1975 Sigilfredo de J. González-Bedoya quedó prendado de la belleza de María Cecilia Muñoz-Urrego y fue éste el primerote los +474 matrimonios celebrados en la Iglesia Gregorio Magno de Las Brisas hasta la primera edición de esta monografía.
Al padre Samuel le colaboraba también en estas ceremonias, especialmente en la misa de doce, el R.P. López que durante aquella época era a la vez profesor del Servicio nacional de Aprendizaje (SENA) donde sintió el flechazo de Cupido, el dios del amor, que lo obligó a colgar la sotana y meterse mejor en el tálamo nupcial, siguiendo así el ejemplo del padre Gabriel Gil quien también operaba en Las Brisas pero en negocios ferreteros y en materiales para la construcción.

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