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viernes, 9 de diciembre de 2011

Anales Xahil


El siguiente fragmento de texto se encuentra en la traducción que sobre planchas de oro y bronce los antiguos cronistas escribieron sus narraciones desde su salida del oriente medio cercano a Palestina, hasta poblar la América 600 años antes de la era cristiana:

  Yo, Nefi, nací de buenos padres y recibí por tanto, alguna instrucción en toda la ciencia de mi padre; y aunque he conocido muchas aflicciones durante el curso de mi vida, no obstante, he sido altamente favorecido del Señor todos mis días…y es por esto que escribo la historia de los hechos de mi vida. 

—Sí hago la relación en el lenguaje de mi padre, y se compone de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios. Y sé que la historia que escribo es verdadera; y se escribe por mi propia mano, conforme a mis conocimientos. Sucedió pues que al comenzar el primer año del reinado de Zedekiah

Moroni, el ultimo historiador jaredita, recibió los anales de manos de su padre el Comandante Mormón y los enterró en el Cerro Cumorah. El dato puede ser ampliado en El Libro de Mormón.
Palmyra, 1830, 597 Págs.

Estas gentes procedentes del viejo mundo le hicieron compañía a los Mulekitas y a los de Jared quien –vino de la gran torre con su hermano y su familia- y mas tarde se dividieron en dos grandes grupos étnicos conocidos como ‘nefitas, y ‘lamanitas’, por Lamán su jefe.

            Ixtlilxochitl, un príncipe indígena que vivió en el valle de México, escribió también un libro con la historia de sus antepasados, desde el tiempo de su arribo al continente americano hasta la llegada de los europeos. Anales de los Xahil fue escrito con base en documentos heredados de sus antepasados y en ellos se lee como siete compañeros toltecas atravesaron las muchas aguas

Caídos del Cielo


Con fecha del 14 de Octubre de 1492 en su Carta de Relación del Cuarto Viaje Cristóbal Colón escribe entre las páginas 7 a la 15 como los aborígenes “nos preguntaban si éramos venidos del cielo”…

 Y les  pusieron por nombre Tonatio que quiere decir el Sol o el hijo del sol, y así los llamaron en adelante. ‘Malinche’ apodaba Moctezuma a Hernán Cortes el conquistador de México

Al preguntarles los españoles quienes eran los nativos, estos les respondían que eran personas que estaban con Dios, o que tenían a Dios consigo, es decir que eran “endios”, y Colón quien era genovés escribió en italiano ‘indios’ y es éste el tal origen real de la palabra que en ocasiones la usan despectivamente para designar a los latinoamericanos.

En la relación de su cuarto viaje 
Colón narra también como...

— “Allí supe de las minas de oro de la provincia de Ciamba, que yo buscaba…allí dicen que hay infinito oro, y que traen corales en las cabezas, manillas a los pies y a los brazos dello, y bien gordas, y dél sillas, arcas y mesas las guarnecen y enforran… También dijeron que las mujeres de allí traían collares colgados de la cabeza a las espaldas… Allí dicen que hay grandes mineros del cobre; hachas de ello, otras cosas labradas, fundidas, soldadas, soldados hube, y fraguas con todo su aparejo de platero y los crisoles… Cuando mueren (estas gentes) entierran el oro que tienen con el cuerpo… 

En efecto hallaron muchas minas; los indios que iban con ellos los llevaron a un cerro muy alto, y de allí les mostraban hacia toda parte cuanto los ojos alcanzaban, diciendo que en toda parte había ORO

            Al ver los españoles que todo los que habían descubierto era ‘deleitoso y de gran fertilidad’ se desata entre ellos y demás conquistadores “el otro negocio famosísimo (que) está con los brazos abiertos esperando”... al decir del mismo Colón en carta a sus majestades. Se inicia entonces la búsqueda insistente de El Dorado y la sangrienta destrucción de nuestra cultura aborigen en nombre del catolicismo...

La espada y la cruz marcharon juntas 
en la conquista y el despojo colonial, robando las tierras y menospreciando la religión nativa. “Matando sin piedad aquellas gentes, gentes buenas, inocentes, que estaban en sus casas sin ofender a nadie” según relato de Fray Bartolomé de Las Casas en su Brevísima Relación de las Destrucción de las Indias, página 49.

Las Venas Abiertas

Eduardo Galeano en la página 27 de La Venas Abiertas de América Latina asegura que “los europeos traían consigo, como plagas bíblicas, la viruela y el tétanos, varias enfermedades pulmonares, intestinales y venéreas, el tracoma, el tifus, la lepra, la fiebre amarilla, las caries que pudrían las bocas. La viruela fue la primera en aparecer...

            Aun así nuestros antepasados indígenas les traían a los conquistadores muchas piezas de oro muy ricas en la hechura y en la fineza’, que despertaron la codicia de estos depredadores que reñían entre sí…“dando grandes voces, sobre, quizás, quién llevaría las mejores y mas bien hechas piezas; visto por el hijo mayor del rey Comogre, arremete a las balanzas del peso con que lo pesaban, dándoles con el puño cerrado recio, y echa mano del oro, y espárcelo arrojándolo por aquel suelo, y dice así:

¿Qué es ésto, cristianos?

¿Por tan poca cosa reñís?

Si tanta gana tenéis de oro que por haberlo inquietáis y fatigáis por estas tierras las pacificas gentes y con tantos trabajos vuestros os desterrasteis de vuestras tierras, yo os mostraré provincia donde podáis cumplir vuestro deseo”. 

Y de acuerdo con el relato de Bartolomé de Las Casas, les señalaban hacia la mar del sur…donde hallarían de oro gran riqueza!

        Y desde Centroamérica para abajo se deslizan los conquistadores pasando por el señorío del cacique llamado Abibeyba...”a cuya mujer e hijos le tomaron los nuestros por rehenes”...y lo extorsionaban para que les entregara el oro que poseía; lo mismo aconteció con sus semejantes Abrayba, Jurá, Abenamacheí, Comogre, Careta, Cémaco, Moctezuma, Atahualpa, Pinco, Niquio, y todos los otros reyes y señores de nuestra tierra nativa.

Y se dedicaron los españoles a matar y despedazar a cuanto podían tal como lo relató Fray Bartolomé De La Casas en la página 61 sobre la Destrucción de las Indias

—”Haciendo muchos cautivos… y apriesa llegándoseles con las espadas, hicieron en la triste gente desnuda tal estrago, que de hechos pedazos y presos, si no fueron los señores, muy pocos escaparon, y así enviaron al Darién todos los que habían tomado con vida por esclavos… 

Mataron parte de ellos y todos los demás se ahogaron en el río”… “Cuando yo descubrí las Indias –escribió Colón en 1503- dije que era el mayor señorío rico que hay en el mundo”. 

Colón agregó lo siguiente: -”Yo dije del oro, perlas, piedras preciosas, especerías, con tratos y ferias, y porque no apareció todo tan presto fui escandalizado”.

En Awya Yalá


Yahshua Al-Mashi-Yah
en Awya Yalá

A la llegada de los conquistadores europeos, los indígenas los adoraron porque los tenían como dioses según relata una antiquísima leyenda que dice que cuatro días después de su resurrección en Palestina, Jesucristo visitó a sus otras ovejas en las Américas y prometió regresar algún día. 

Al desembarco de Hernán Cortés
Moctezuma que los apodaba ‘Malinche’ 
creyó que era el dios Quetzalcóatl quien volvía!

—“Y a esta causa tenemos por cierto que sois los que nuestros antecesores nos dijeron que vendrían de donde sale el sol” — se lee en la crónica de Bernal Díaz del Castillo, página 254. El dios blanco y barbado de sus antepasados había venido por el este y por el este se había ido. También blanco y barbado era Viracocha, el dios bisexual de los Incas, y por eso a los españoles los apodaron ‘viracochas’ que significa gente aportada por el mar.

            El Inca Titu Cusi Yupanqui en su obra Crónica de los VencidosPág. 128 relata que “decían que habían visto llegar a su tierra ciertas personas muy diferentes de nuestro habito y traje, que parecían Viracochas, que es el nombre con el cual nosotros nombrábamos antiguamente al Creador de todas las cosas diciendo Tecsi Huiracichan, que quiere decir principio y hacedor de todos; y nombraron de esta manera a aquellas personas que habían visto”. El Este era la cuna de los antepasados heroicos de los Mayas, también.

Muy tarde los indios 
se dieron cuenta de que no eran los españoles los ‘Hijos de Dios’ y empezaron a aborrecerlos con gran pena y sentimiento de que tal gente sujetase su tierra sometiéndolos a todo tipo de trabajo intolerable al que no estaban acostumbrados.

El padre Las Casas describió 
como “secábanseles la leche de las tetas a las mujeres paridas, y así murieron en breve todas las criaturas, y por estar los maridos apartados, que nunca veían a las mujeres, cesó entre ellos toda la generación, murieron ellos en las minas de trabajos y hambre y ellas en las estancias o granjas de lo mismo; y así se acabaron tantas y tales multitudes de gentes”…

El ‘Gran Dios Blanco’ 
de sus antepasados les enseñó normas de desenvolvimiento social, y se preciaban de descender de ‘Nuestro Padre el Sol’, quien les dio “preceptos y leyes en que viviesen como hombres en razón y urbanidad, para que habitasen en casas y pueblos poblados, supiesen labrar las tierras, cultivar las plantas y mieses, criar los ganados y gozar de ellos y de los frutos de la tierra como hombres racionales y no como bestias” es el relato aparecido en la página 48 de los Comentarios Reales, obra de Gracilazo Inca de la Vega.

En la página 476 de El Libro de Mormón, Nefi dice que “Tenían en común todas las cosas; por lo tanto, no había ni ricos ni pobres, ni esclavos ni libres, sino que tenían su libertad y participaban del don celestial”.4Nefi 3 Es decir, existía una economía basada en el modo de producción asiático ya analizado por Carlos Marx y por Engels en El Capital, Tomo I, Pág. 638; y analizados también por Sergio Santis en los Ensayos Marxistas sobre la sociedad Chibcha, página 108, en la cual la propiedad privada del suelo era desconocida y no había trazas de nada semejante al concepto romano de propiedad.

Federico Engels en su obra 
El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, página 156, plantea que entonces la economía doméstica era comunista y común a las familias; lo que se hacia se utilizaba en común, era propiedad común la casa, los huertos, las canoas. Aquí es donde solo existe realmente la ‘propiedad fruto del trabajo personal’ que los jurisconsultos y los economistas atribuyen a la sociedad civilizada y que es el último subterfugio jurídico en el cual se apoya hoy la propiedad capitalista.

Todo lo anterior concuerda 
con las narraciones como las de 
El Libro de Mormón, 
Anales de los Cackchiquekes,
Título de los Señores de Tetonicapa, 
PopolVuh o Antiguas Historias del Quiché, 
Anales de los Xahil, 
Cronistas de Indias, 
El Libro perdido de Enki, etc.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

País del ORO


Es conveniente advertir también, 
que los naturales de América llamaban y llaman Andes (Antis) a la gran cordillera  que atraviesa el continente de sur a norte y consta que los primeros conquistadores españoles que pisaron este territorio, encontraron que tal nombre era netamente americano. 

Continúa el artículo detallando como —Hemos leído con gran atención los informes rendidos por Colón a la Corte de España y en la parte denominada “Lettera Marítima”, en la cual describe su IV Viaje (1502 a 1503), no aparece en ninguna parte el nombre América, lo que prueba que era éste un nombre común o modismo usado por los moradores de aquellas tierras, quienes lo aplicaban para denominar las partes altas de las montañas...—
             
Se cree además 
que la palabra América se generalizó en toda Europa como indicadora de El país del oro. El librero Hialcómylus De Saint Die, declaró no haber encontrado otra relación sobre la palabra América que la de Albéricus Vespucius, publicada en latín en 1505, con el convencimiento de un Mundus Novus

Fue el impresor y calígrafo alemán 
fray Martín Waldseemüller quien 
propuso por primera vez 
en Abril 25 de 1507 dar el nombre 
de América a los territorios descubiertos.
Germán Arciniegas, ¿Por qué América? Bogotá 1952, pág.444

Continente Vespuchiano

Según la condensación de Luís Capella
«Muchos creyeron ver en la palabra América, el nombre de Amerigo Vespucci corrompido y alterado; aunque para esta corrupción hubiesen tenido que torturar el nombre de Albérico, Alberio, Almérigo, y Mérigo, que son las únicas descomposiciones admitidas para el nombre de Vespucius o Vespuchi. Allá por los años de 1509 a 1522, algunos historiógrafos de Estrasburgo y Basilea sostuvieron la misma tesis de Hialcómylus y denominaban estas tierras con el sugestivo nombre de Provincia de América».

Cuando estos errores 
fueron publicados en Europa ya Colón había muerto y los compañeros de éste, que aún existían, se habían marchado para Las Indias, es decir para América. Así pues, no había quién, con verdadero conocimiento de las cosas, que rectificara tales errores. 

El nombre de Colón no fue tomado en cuenta. Generalmente los descubridores ponían a las tierras sus propios apellidos, y por eso tenemos a Magallanes, Vancouver, Diemen, Cook, etc. Si hubiera sido Merigo Despuche, De Espuche, o Vespucci, América sería ‘Continente Vespuciano o Vespuchiano’.

Es cosa averiguada que el nombre de América lo encontraron los conquistadores en el Nuevo Mundo y por lo tanto, la palabra “América” es americana, concluye Luís Capella en este artículo de prensa publicado en 1917.