sábado, 10 de diciembre de 2011

Las Brisas



Las Brisas del Norte

Las Brisas, Medellín (Antioquia) COLOMBIA

Monografía



Las Brisas
Del Norte

 Monografía 
de tu Barrio

Crónicas del Viento Norte
hasta Julio 13 de 1996

Incluye una segunda parte
Entre 1996 al 2012

Un  Documental  de
Ludovikof Martínez


LAS BRISAS DEL NORTE

Barrio
Las Brisas
del Norte

El viento sopla persistente desde el Norte y dio nombre 
a nuestro barrio, tu barrio, mi barrio, Las Brisas del Norte

La brisa es tan  cálida que acaricia la piel, en ocasiones algo fría y a la piel enrojece, y es a veces sorpresivamente huracanada cuando se topa con corrientes contrarias que desentejan viviendas y levanta polvo por las laderas y hasta la falda de las muchachas. 

Las Brisas es lugar propicio para la elevada de cometas y es también terminal de la ruta Boyacá-Las Brisas de los buses de Castilla que atraviesan y recorren la comuna noroccidental de Medellín en el Valle de Aburrá. 

Para el efecto 
no hay mejor descripción que 
la que hiciera un joven poeta románatico, 
Alex, que la versifica de esta manera:

Eran buenos aires
en Las Brisas
bajábamos las gradas
y las calles empinadas,
luego subíamos sin prisas.

 Este libro ya estaba listo cuando el Municipio de Medellín convocó al premio “Escriba la Historia de su Barrio” y quedó practicamente fuera de concurso. El texto original fue entregado a la Facultad de Periodismo, de la Universidad de Antioquia, pues estuvo dedicado a María Victoria Mejía-Arango, mi profesora de Relaciones Públicas, en la U. de A. 1986; otro ejemplar a la Secretaría de Desarrollo Comunitario, y a la Acción Comunal de Las Brisas pero no fue posible recuperarlo para optimizar las fotografías.

Una copia la obtuve de la Sala Antioquia de la Universidad de Antioquia pero, debido a que es una fotocopia de otra fotocopia, de otra fotocopia, la calidad de las fotos no resultaron publicables por lo cual he dejado varias páginas al final para incluir las fotos en la tercera edición cuando regrese a Colombia y retome las respectivas fotografías...   

Al reescribir estas memorias 21 años después volvieron a la memoria de la piel las emociones de la gente, el rítmo de la música, la letra de sus canciones, el olor de la montaña y la belleza de su paisaje y de sus mujeres, aún la berraquera de sus muchachos.

Con el fin de diferenciar al barrio de 
otros con el mismo nombre en aquel
Medellín de 249 barrios: 

Brisas del Jardín, 
Brisas de Belén, 
Brisas de San Diego, 
Brisas del Porvenir, 
Brisas del Limonar, etc., 

Planeación Municipal redesignó 
al nuestro como Brisas del Norte.


¿A quién correspondió descubrir este valle,
fundar la ciudad e inaugurar el barrio?
Lo aprenderemos a continuación.

Bienvenido 
a la emoción de su lectura
He aquí la Historia de tu Barrio…

El autor y familia, 1982, en su casa de Las Brisas. De izquierda a derecha:
Kamilo, Alicia, Ludoviko, Isabel Kristina, L.Fernando Martínez

Álbum inicial


Su Mano Amiga

Grafico e idea de una pancarta
del vecino José Aldemar Nieto-Marín
que utilizaremos en adelante



DEL PRESIDENTE
conocimiento, experiencia, gestión

DEL VICEPRESIDENTE
Organización

DEL TESORERO
Transparencia

DEL SECRETARIO
Orden

DEL FISCAL
Integridad

DE LA INTEGRACIÓN
los comités

DE LA INQUIETUD
La comunidad

DEL TRIUNFO
Todos para todos

HISTORIAL NATIVO




Parte I

Brisa 1

Historial Nativo

Descubrimiento y Conquista

Del Viento Norte

El viento sopla 
persistente desde el norte
 y dio nombre a nuestro barrio, 
tu barrio, mi barrio, Las Brisas


La brisa es cálida que acaricia la piel, en ocasiones fría y a la piel enrojece, y es a veces sorpresivamente huracanada cuando se topa con corrientes contrarias que desentejan viviendas y levanta polvo por las laderas y hasta la falda de las muchachas.

Las Brisas es lugar propicio para la elevada de cometas y es también terminal de la ruta Boyacá-Las Brisas de los buses de Castilla que atraviesan y recorren la comuna noroccidental de Medellín en el Valle de Aburrá. 


¿A quién correspondió descubrir este valle, 
fundar la ciudad e inaugurar el barrio? 
Lo aprenderemos a continuación.

Cuarenta y nueve años después del descubrimiento de América por Colón, en el mes de diciembre de 1541, el Mariscal Jorge Robledo procedente de Popayán donde fue Alcalde, y luego de avanzar hacia el noroeste en busca de una fantástica provincia llamada de Arví, fundó el 4 de diciembre en el Valle de Noré una ciudad que denominó ‘Antiochia’ que en lengua katía significa Montaña del Oro (Antio = montaña y Ochia = oro). 


Robledo demoró ocho días en atravesar el río Cauca mediante balsas de guadua. Al año siguiente Juan Cabrera trasladó la ciudad de Antioquia hacia el occidente del río Cauca. Luego fundó Santa Fe  en junio de 1546 en el lugar que ocupa actualmente Santafé de Antioquia.

Este fue el primer núcleo 
de población urbana en esta sección de Colombia 
que entonces formaba parte del Imperio Español con capital en Madrid, luego asumiría en nombre de Virreinato de la Nueva Granada (1717-1819); la ciudad de Antiochía fue sede del gobierno provincial hasta el año 1830 cuando por decreto del 11 de mayo se erigió en Departamento la provincia de Antioquia y trasladaron las funciones de capital a la ciudad de Medellín.

En las Monografías de Antioquia
obra de Aquiles Sierra y Pablo Balcázar
se lee en la página 46 que la ciudad de Antiochía fue sitio de partida de todas aquellas atrevidas expediciones colonizadoras que la sed de oro y de aventura derramó por toda aquella extensión de nuestro territorio. Desde allí salieron los conquistadores, puestas sus duras botas incansables, a buscar los dorados imposibles y a imponer la ley de castilla que era el plantar la fe católica y procurar la conversión de los indios con voluntad implacable.

Después de haber conquistado casi todo el territorio que ocupa actualmente del departamento de Antioquia, Robledo pasó de Amagá al territorio de los indios Murgia a quienes ellos le pusieron el nombre de ‘los de la sal’ (donde ahora se encuentra Heliconia o Guaca), porque hallaron “mucha infinidad de ella, de manera de panes de azúcar, algo morena, hecha de fuentes saladas que ellos tenían; e aquí estuvimos cuatro o cinco días, donde vinieron todos los indios en paz, con mucha comida e algunos presentes de oro” según narra el escribano Juan B. Sardella quien acompañaba al Mariscal quien entre otros defectos era ambicioso y faltoncito según se deduce de la obra de Luis Latorre-Mendoza, Historias de Medellín.1972, Pág. 10

Valle de Aburrá


Valle de Aburrá

Según otros historiadores 
Jorge Robledo se detuvo fue 
en el vecino caserío de ‘El Pueblito’ 
con el ánimo de dar descanso a la tropa 
y a sus maltrechas cabalgaduras para luego 
continuar su viaje en busca del río Cauca

Notó Robledo que la cordillera disminuía visiblemente de altura y para averiguar mas detalles despachó a su Capitán Jerónimo Luis Tejelo con 12 jinetes y 20 infantes a inspeccionar  el pie de monte oriental de dicha cordillera llamada por los indios Antis(Andes). Y desde la altura de El Barcino a caer sobre el territorio que actualmente ocupan Itagüí y Guayabal, divisó la eterna primavera del esplendoroso Valle del Aburrá, llamado así por los indígenas ‘avurraes’ de origen chibcha que habitaban el territorio.

Tejelo divisó el valle 
en la mañana del 24 de agosto de 1541, día de San Bartolomé, y por tal razón lo llamaron Valle de San Bartolomé y luego Valle de los Alcázares’ que estaba regado por el río Aburrá y que se conoce más abajo con los nombres de río Porce y luego de río Nenchí, río que nace en el Alto de San Miguel a 3.000 metros sobre el nivel del mar y desemboca en el río Cauca.

Los aborígenes de Guayabal al ver bajar a Tejelo se juntaron hasta mil indios, y al son de sus tambores y bocinas recibieron en son de guerra a los usurpadores de sus tierras, les presentaron combate e hirieron a varios soldados y mataron dos caballos lo cual obligó a Tejelo a pedirle refuerzos a Robledo

Bajó el Mariscal en auxilio de su teniente y entre las dos fuerzas sometieron a los belicosos indios Guayabales; indios que demostraron un alto nivel de vida y que además vestían largas túnicas de algodón. De esta manera lo narra Sardella en un dato que se encuentra en la Historia Extensa de Colombia recopilada por Luis Duque-Gómez:

—”Donde en los bohíos, sin lo que en el campo estaba, se halló mucha infinidad de comida, así de maíz como de frisoles, que casi son como alverjas, é muchos coríes, que son como conejos, salvo que son mas chiquitos, que tienen muy lindo comer, é muchos perros medianos como los de Castilla, salvo que son mudos... –

Esta provincia se llama en nombre de indios avurra 
y lo pusimos por nombre el Valle de San Bartolomé... 

Robledo permaneció allí 
por varios días y sin hacer fundación alguna 
siguió su marcha el 24 de agosto de 1541.

Por Urabá entró 
y salió Jorge Robledo para fundar Antioquia, Arma, Anserma, Cartago. Y acompañó a Sebastían de Belalcázar en la fundación de Santiago de Cali y de Popayán donde lo nombraron Alcalde. A su regreso por la serranía de Abibe fue apresado en San Sebastián de Buena Vista (Cerca al actual Necoclí) por Pedro de Heredia el 15 de octubre de 1546 y condenado a muerte por el capitán Sebastián de Belalcázar con el agravante de “haberse introducido a mano armada en su gobernación”. 

Enviado a España los tribunales fallaron a favor de Robledo pero lo condenaron a multa por maltrato a los indios según relato de Raúl Aguilar-Rodas en su obra El Mariscal Robledo.El Colombiano, Noviembre 17 de 1996, Pág. 10 

Otros historiadores aseguran que Robledo fue muerto a garrote el 1 de octubre de 1946 dejando viuda a doña María de Carvajal a los 29 de edad...




Hato Viejo


Nuevos Terratenientes

Cuatro años después del descubrimiento del Valle de Aburrá, el segundo gobernador de la Provincia de Antioquia, don Gaspar de Rodas salió al frente de sus tropas desde la porción occidental del departamento. Traspasó la altiplanicie por los llanos de Ovejas y descendió al Aburrá donde en esa época el Cacique Nichio o Niquio era el gran jefe de una parcialidad indígena que ocupaba una bella y fértil planicie al norte del valle y opuso fiera resistencia a las pretensiones de Rodas y su tropa de depredadores. Don Gaspar logró  vencer a estos naturales nutabes tirándolos más hacia el norte, y capituló para sí cuatro leguas de tierra poniéndoles por límite desde los llanos de Niquia hasta la capilla de Guayabal y todo entre las dos cordilleras del cañón del Aburrá.


El nuevo terrateniente solicitó el 5 de enero de 1574 al Cabildo de la Ciudad de Antioquia le fueran asignadas estas tierras “para fundar hatos de ganados y estancias de comida”. De estas tierras le fueron adjudicadas únicamente dos leguas, de las cuales disfrutó hasta del día de su muerte, ocurrida en el año 1607

A la muerte de don Gaspar de Rodas el extenso latifundio pasó a manos de sus hijos don Alfonso de Rodas y doña Marina quienes heredaron las extensiones del sur. Según estudios de Sierra y Balcázar en las Monografías de Antioquia, el tal Alfonso era pícaro, borracho y tramposo, por lo que su  propiedad fue rematada por sus acreedores y empezó a ser comercializada mediante la modalidad de parcelas.Página 254

 El suelo pasó entonces 
a convertirse en propiedad privada lo que origina una nueva industria, la fortuna pasó a ser apreciada y considerada como el sumo bien y se abusó de la antigua organización de las tribus para justificar el robo de las riquezas por medio de la violencia con el fútil pretexto de que los nativos practicaban ritos paganos, de comer carne humana y de perpetrar ominosas injurias contra el Cielo. 

No faltaba mas que una cosa, una institución que no solo asegurase las nuevas riquezas a los nuevos individuos sino que además imprimiera el sello de reconocimiento general de la sociedad a las nuevas formas de adquirir la propiedad, que se desarrolla una tras otra como lo explica Engels en sus textos, y por lo tanto la acumulación cada vez más acelerada de las riquezas. 

En una palabra, 
se establece el Estado 
como una institución que perpetuase 
el derecho de la clase poseedora para 
explotar a los demás y el dominio 
de la primera sobre la segunda. 

Los conquistadores se convirtieron después 
en gobernadores de los antiguos propietarios.

Hato Viejo - Bello

Tiempo mas tarde los terrenos del norte 
pasaron a poder del gobernador Bartolomé de Alarcón
yerno de Gaspar de Rodas, y por ser el propietario más antiguo... su hato se denominó Hato Viejo para distinguirlo del Hatillo y de Hato Grandeque se fundaron en Girardota en 1620

El día de los inocentes del año1833 Hatoviejo, mediante el Decreto 591, pasó a llamarse Bello, en honra a la memoria de Andrés Bello, y también porque sus habitantes querían apellidarse bellinos o bellanitas mas bien que hatoviejeños.

El Poblado

El 2 de marzo de 1616 el licenciado Francisco de Herrera-Campusano, consejero del Rey, Oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada y Visitador General de la Provincia de Antioquia, fundó en este valle el Poblado de Indios de San Lorenzo de Aburrá en el lugar que ocupa hoy la cabecera del municipio de El Poblado, y asignaron al cura doctrinero Baltasar Pereyra-Orrego para cristianizar a los indígenas aburraes, yamacies, peques, vejicos, moriscos, manies, y otros que habían traído de sus parcelas. 

Para ese entonces Antioquia contaba con 1.678 indios mandados por 85 caciques; el Poblado de San Lorenzo los componían 300 indígenas y muy pocos peninsulares que adoptaron como patrono a San Lorenzo, cuya imagen trajo de España el fundador y que se conserva en el templo parroquial de San José.

LISTO MEDELLÍN

            Los indios como que se aburrieron demasiado en ese ‘Poblado’, más aburridos que un mico recién cogido y decidieron partir hacia el oeste desde donde muchos habían sido traídos. Ante tal disminución de feligreses los gobernadores empezaron a repartirse las tierras de los resguardos y para 1646 El Poblado fue trasladado más al norte por don Francisco de Montoya y Salazar

El nuevo sitio en todo el frente de lo que realmente era el Sitio de Anná tomó el nombre de Villa Nueva del Valle de Aburrá de Nuestra Señora de la Candelaria. Correspondió al nuevo gobernador de la provincia, Miguel de Aguinaga y Mendigoitía, erigirlo en ‘Villa’ conforme con Cédula Real de la segunda esposa y viuda del Rey español Felipe IV, doña Mariana de Austria, a causa de la minoría de edad de su hijo Carlos II de España, llamado posteriormente ‘El Hechizado’.

La ubicación exacta 
fue donde ahora se encuentra la plaza minorista y fue así como el sábado 2 de noviembre de 1675 quedó definitivamente erigida en ‘Villa’ y en memoria del Conde de Medellín, Pedro Portocarrero y Luna quien ocupaba la Presidencia del ‘Consejo de Indias’. 

Se le asignó a la pequeña nueva ciudad la misma heráldica de Medellín de Extremadura (España), patria chica del señor Portocarrero y se la consagró a Nuestra Señora de la Candelaria o Virgen de las Lumbres cuya fiesta celebran el 2 de febrero.

El nombre de la ciudad de Medellín procede del latín ‘Metellinum’ de donde lo tomó su homónima en Extremadura, allí nació Hernán Cortés y el Conde Portocarrero. En el año 143 antes de la era cristiana el Procónsul Coecilius Metellus fundó una ciudad a la que llamó precisamente ‘Metellinum’ según dato aportado por el historiador José Solís-Moncada en el Libro de mis nietos.Pág. 108

Primer Censo


Primer Censo

Por allá en el año 1675, octubre 19, el gobernador Aguinaga realizó el primer censo de la ciudad que sumó un total de 280 familias con más de 3.456 personas entre chicos y grandes distribuidos en Aná (al norte), Poblado de San Lorenzo (al sur), Guayabal, La Culata (San Cristóbal), Itagüí, Hato Viejo (Bello), Tasajera (Copacabana), Hato Grande (Girardota), y Potrero de Barbosa.

El censo lo realizaron 
tres baquianos liderados por 
Joseph Vásquez-Romero 
quien era el protector de los nativos.

Desde el sitio de la Tasajera y Hato Grande se encontraron diseminadas 68 familias. En el propio sitio de Aná contaron 85 familias, la mayoría de ellas naturalmente compuesta por indios como Juan Barrosso, negros como Tomás Hernández, y mestizos como Fernando Xaramillo, ya que la sangre española sólo estaba representada en unos 15 militares y ocho familias civiles acaparadoras de bienes y servicios donde se destacó la de Matheo de Castrillón-Bernardo de Quirós cuyos descendientes llegaron a controlar inmensas extensiones de tierra, hatos de ganado y aposentos en el norte como es el caso de doña Ana de Castrillón. La lista completa del censo se encuentra en:
www.raicespaisas.org/vecinos_medellin.htm

 Barrio de Aná

Aunque el caserío central lo ubicaron en el ángulo que forman el río Medellín (antes Aburrá) y el arroyo Santa Elena, que los indios llamaban Aná y los españoles Aguasal; se conocía como Barrio de Aná el que estaba a la otra orilla y que hoy comprende las comunas noroccidentales, concreta-mente la comuna 5 donde está situado el barrio ‘Las Brisas’  que es objeto de esta monografía y según se deduce y consta en los manuscritos consultados en el Archivo Histórico de Antioquia que reposan en la Biblioteca Pública Piloto y en la Sala Antioquia de la Universidad de Antioquia.

Anápolis

  
 Anápolis

En cuanto a la ubicación real de la quebrada Aguasal coincido totalmente con el historiador Alberto Bernal-Nichols quien en su libro Apuntaciones sobre los orígenes de Medellín, publicado por la Universidad de Antioquia, ubica la quebrada ‘Aguasal’ como la que hoy conocemos como quebrada La Hueso que pasa por el Salado de Correahoy barrio San Javier, en La América. El río Aburrá era caudaloso y se cruzaba en balsas a la altura del Puente Colombia y durante sus crecientes no pocas personas a ahogaron.

El caserío principal de Aná estaba ubicado junto a la desembocadura de la quebrada de La Iguana’ (hoy Iguaná) y por los roces presentados al otro lado del río con los terratenientes querían independizarse con el nombre de Anápolis.

Durante una de esas torrenciales crecientes de La Iguaná el caserío quedó destruido y mejor lo trasladaron a lo que se conoce como ‘Robledo’ y que da nombre a toda la Comuna.

            Los habitantes primitivos en este Valle al arribo de los conquistadores eran los nativos Avurraes que por belicosos se creía que eran de la familia de los Karibes; después el mismo profesor Paul Rivet, quien había establecido la teoría anterior, y de acuerdo con la clasificación que hizo de nuestras tribus, teniendo en cuenta el aspecto lingüístico, las ubica dentro de la gran familia de los Chibchas debido a la similitud que descubrió en casi todos los vocablos y además porque no usaban flechas envenenadas como lo hacían los Karibes.

Según su ubicación en el Valle de los ‘Avurraes’ tomaban distintos nombres, por ejemplo los de la margen derecha del río Medellín, hacia el río Magdalena se llamaban Tanamies’, y los de la izquierda, hacia el río Cauca eran los Nutabes, con denominaciones como Niquias, Yamesies, Guayabales, y Bitagüíes .

Las costumbres de estos indígenas eran casi todas iguales y dolo se diferenciaban en los nombres de las tribus o Caciques. Los mismos  indígenas fabricaban sus mantas para vestirse y gozaban de la eterna primavera del Valle del Aburrá. Fray Pedro Simón en una de sus crónicas explica como estos nativos...—eran gente vestida y de más despabilado entendimiento y que escribían su historia en jeroglíficos pintados en mantas... Este dato se encuentra en la página 13 de la Monografía de Itagüí, publicado por el Concejo Municipal en 1965.

De los Nutabes se dice que construían puentes con palos y bejucos para atravesar los ríos y quebradas; además caminos para comunicarse con las demás tribus, ya que entre ellas había un buen sistema de comunicaciones y se visitaban con frecuencia para realizar intercambio de productos.

Depurradé


Depurradé

Debido a la fertilidad del valle las tierras se encontraban muy bien cultivadas e inclusive en algunas partes construían acequias que servían para defenderse de las continuas inundaciones. Sus principales productos fueron el maíz, el fríjol, los plátanos, la yuca, los aguacates, la guayaba, la ahuyama, entre una gran variedad de frutos y hortalizas.

Existió también buena variedad de animales salvajes, muchos de los cuales servían de alimento; los peces abundaban en el río que entonces era caudaloso y servía para la navegación. La sal la extraían de la quebrada Santa Elena.

            Sus poblados eran pequeños caseríos de rústicas viviendas, algunas de las cuales eran redondas y las llamaban Depurradé según lo describen algunos historiadores como Casas Upegui y Marco Tulio Espinosa-Acosta. Dormían sobre hojas secas tendidas sobre especies de camastros a dos metros del suelo o en hamacas por ellos fabricadas.

            Por la noche encendían fuego para ahuyentar las fieras, este fuego lo obtenían mediante un eslabón de pedernal, o en casos extremos con la frotación de maderos apropiados para tal fin. Entre las herramientas estaban el hacha de piedra y cuchillos que les servían para las labores del campo o para la guerra, cuando eran atacados por otras tribus pero, por lo general, eran trabajadores y pacíficos. Dibujos puedes encontrar en Bibliotecas.

LOS AVURRAES

            Como utensilios de cocina utilizaban ollas de barro, barro con el cual también fabricaban figuras y demás manifestaciones de algún valor cultural. Los Avurraes en general tenían la creencia en un Dios organizador de lo bueno, pero también adoraban al Sol y a la Luna, y le daban gran importancia a los sapos y lagartos.

Gran respeto existía por la organización de la familia. El matrimonio era muy sagrado y solo se llevaba a efecto después de un noviazgo que se iniciaba con una fiesta que hacían cuando las hijas llegaban a la pubertad y a la cual asistían gran cantidad de invitados.

            Las bodas eran presididas por adivinos o ‘mohanes’ que tenían carácter sacerdotal, y que ejercían gran influencia en la vida de los indios, puesto que intervenían no solo en los matrimonios sino en los bautismos, este último solo se llevaba a cabo cuando el niño podía entender el nombre que se le daba; intervenían también los mohanes durante las enfermedades y en ceremonias para honrar a los muertos.

Los ancianos eran muy respetados y objeto de grandes cuidados, lo mismo que los niños. A los niños los padres les enseñaban las labores del campo y los entrenaban para la caza, procurando siempre que se criaran fuertes y ágiles. Tal fue el panorama que se encontró a la llegada de los conquistadores según J. Casas y M.T. Espinosa.

Caminito Paisa


Caminito Paisa

Realizado el censo de 1675, en el sitio de Aná se encontraron muchas familias de ascendencia mulata caracterizadas por llevar el apellido ‘De Azevedo’ de donde posiblemente viene el apelativo para el puente que sobre el río une la Comuna 1 y la Comuna 2, frente al barrio Las Brisas y en barrio La Frontera (Puente de Acevedo). 

Otros eran mestizos como las familias de Matheo Prodezimo, Juan de Céspedes, Magdalena Perez, Gerónima de Gois, Paula Pulgarín; y las familias indias de Antonio López, Luis Prieto, Diego Laines, Thomas Ibáñez, María Hernándex, entre otras que figuran en la lista:
 www.raicespaisas.org/vecinos_medellin.htm


Del camino que unía a 
Medellín con Bello en aquella época, 
se desviaba un ramal a la altura del Puente de Acevedo que giraba hacia lo que hoy se nomenclatura como Calle 113A en el barrio Las Brisas, ramal que se remontaba ladera arriba por La Maruchenga...

Este camino fue conocido mucho tiempo como ‘Camino Real de los Antioqueños’ por ser tránsito obligado para quienes querían ir a visitar o negociar en la Ciudad de Antioquia. El límite entre Medellín y Bello la ha determinado siempre la quebrada conocida como ‘La Madera’ y que hoy separa Las Brisas de la urbanización ‘La Cabañita’, 
finca que era de José Bernardo Londoño.


          
Esta quebrada era también
por allá en 1870, límite natural de una extensión de terreno que fue objeto de varias negociaciones. Desde cuando es posible hacerle el rastreo a los datos, pues este seguimiento se suspende cuando con regular genio el notario primero Timoteo Bravo escribió que «por escritura pública que no está por no tenerla de presente”, el terreno en mención donde está ubicado el barrio ‘Las Brisas’ llegó a manos de Anacleto de Jesús Velásquez-Jaramillo y de Joaquín Chiquinquirá-Jaramillo quienes “lo vendieron al señor Bartolomé Pérez en # dos mil piezas y de ocho decimas», según consta en la Escritura #624 (Julio 10) 1876 Notaría 1a.

           El señor Anacleto Velásquez era un rico solterón de Hato Viejo que murió el 6 de julio de 1886 a los 70 años, dejando como heredera absoluta de todos sus bienes en Medellín a su sobrina María de Jesús Barrientos, a quien había criado con esmero y dedicación de tío.

El terreno que mencionamos y en cuya parte central está ubicado el barrio Las Brisas tenía entonces los siguientes linderos:

Por el Norte: Con la quebrada La Madera.
Por el Occidente: Con terrenos que fueron
de o son de Nepomuceno Vélez.
Por el Sur: Con el camino público que
de Medellín gira para Antioquia.
Por el Oriente: Con el río Medellín.