Nuevos Terratenientes
Cuatro años después del descubrimiento del Valle de Aburrá, el segundo gobernador de la Provincia de Antioquia, don Gaspar de Rodas salió al frente de sus tropas desde la porción occidental del departamento. Traspasó la altiplanicie por los llanos de Ovejas y descendió al Aburrá donde en esa época el Cacique Nichio o Niquio era el gran jefe de una parcialidad indígena que ocupaba una bella y fértil planicie al norte del valle y opuso fiera resistencia a las pretensiones de Rodas y su tropa de depredadores. Don Gaspar logró vencer a estos naturales nutabes tirándolos más hacia el norte, y capituló para sí cuatro leguas de tierra poniéndoles por límite desde los llanos de Niquia hasta la capilla de Guayabal y todo entre las dos cordilleras del cañón del Aburrá.
El nuevo terrateniente solicitó el 5 de enero de 1574 al Cabildo de la Ciudad de Antioquia le fueran asignadas estas tierras “para fundar hatos de ganados y estancias de comida”. De estas tierras le fueron adjudicadas únicamente dos leguas, de las cuales disfrutó hasta del día de su muerte, ocurrida en el año 1607.
A la muerte de don Gaspar de Rodas el extenso latifundio pasó a manos de sus hijos don Alfonso de Rodas y doña Marina quienes heredaron las extensiones del sur. Según estudios de Sierra y Balcázar en las Monografías de Antioquia, el tal Alfonso era pícaro, borracho y tramposo, por lo que su propiedad fue rematada por sus acreedores y empezó a ser comercializada mediante la modalidad de parcelas.Página 254
El suelo pasó entonces
a convertirse en propiedad privada lo que origina una nueva industria, la fortuna pasó a ser apreciada y considerada como el sumo bien y se abusó de la antigua organización de las tribus para justificar el robo de las riquezas por medio de la violencia con el fútil pretexto de que los nativos practicaban ritos paganos, de comer carne humana y de perpetrar ominosas injurias contra el Cielo.
No faltaba mas que una cosa, una institución que no solo asegurase las nuevas riquezas a los nuevos individuos sino que además imprimiera el sello de reconocimiento general de la sociedad a las nuevas formas de adquirir la propiedad, que se desarrolla una tras otra como lo explica Engels en sus textos, y por lo tanto la acumulación cada vez más acelerada de las riquezas.
En una palabra,
se establece el Estado
como una institución que perpetuase
el derecho de la clase poseedora para
explotar a los demás y el dominio
de la primera sobre la segunda.
Los conquistadores se convirtieron después
en gobernadores de los antiguos propietarios.
Hato Viejo - Bello
Tiempo mas tarde los terrenos del norte
pasaron a poder del gobernador Bartolomé de Alarcón,
yerno de Gaspar de Rodas, y por ser el propietario más antiguo... su hato se denominó ‘Hato Viejo’ para distinguirlo del ‘Hatillo’ y de ‘Hato Grande’ que se fundaron en Girardota en 1620.
El día de los inocentes del año1833 Hatoviejo, mediante el Decreto 591, pasó a llamarse Bello, en honra a la memoria de Andrés Bello, y también porque sus habitantes querían apellidarse bellinos o bellanitas mas bien que hatoviejeños.
El Poblado
El 2 de marzo de 1616 el licenciado Francisco de Herrera-Campusano, consejero del Rey, Oidor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Granada y Visitador General de la Provincia de Antioquia, fundó en este valle el ‘Poblado de Indios de San Lorenzo de Aburrá’ en el lugar que ocupa hoy la cabecera del municipio de El Poblado, y asignaron al cura doctrinero Baltasar Pereyra-Orrego para cristianizar a los indígenas aburraes, yamacies, peques, vejicos, moriscos, manies, y otros que habían traído de sus parcelas.
Para ese entonces Antioquia contaba con 1.678 indios mandados por 85 caciques; el Poblado de San Lorenzo los componían 300 indígenas y muy pocos peninsulares que adoptaron como patrono a San Lorenzo, cuya imagen trajo de España el fundador y que se conserva en el templo parroquial de San José.
LISTO MEDELLÍN
Los indios como que se aburrieron demasiado en ese ‘Poblado’, más aburridos que un mico recién cogido y decidieron partir hacia el oeste desde donde muchos habían sido traídos. Ante tal disminución de feligreses los gobernadores empezaron a repartirse las tierras de los resguardos y para 1646 El Poblado fue trasladado más al norte por don Francisco de Montoya y Salazar.
El nuevo sitio en todo el frente de lo que realmente era el Sitio de Anná tomó el nombre de ‘Villa Nueva del Valle de Aburrá de Nuestra Señora de la Candelaria’. Correspondió al nuevo gobernador de la provincia, Miguel de Aguinaga y Mendigoitía, erigirlo en ‘Villa’ conforme con Cédula Real de la segunda esposa y viuda del Rey español Felipe IV, doña Mariana de Austria, a causa de la minoría de edad de su hijo Carlos II de España, llamado posteriormente ‘El Hechizado’.
La ubicación exacta
fue donde ahora se encuentra la plaza minorista y fue así como el sábado 2 de noviembre de 1675 quedó definitivamente erigida en ‘Villa’ y en memoria del Conde de Medellín, Pedro Portocarrero y Luna quien ocupaba la Presidencia del ‘Consejo de Indias’.
Se le asignó a la pequeña nueva ciudad la misma heráldica de Medellín de Extremadura (España), patria chica del señor Portocarrero y se la consagró a Nuestra Señora de la Candelaria o Virgen de las Lumbres cuya fiesta celebran el 2 de febrero.
El nombre de la ciudad de Medellín procede del latín ‘Metellinum’ de donde lo tomó su homónima en Extremadura, allí nació Hernán Cortés y el Conde Portocarrero. En el año 143 antes de la era cristiana el Procónsul Coecilius Metellus fundó una ciudad a la que llamó precisamente ‘Metellinum’ según dato aportado por el historiador José Solís-Moncada en el Libro de mis nietos.Pág. 108