El famoso «entierro»
Las Brisas tenían como única vía de ingreso una ruta en forma de S en el sector norte conocido como ‘Los Mangos’ donde se dice que hace muchos años dizque funcionó allí un convento. Y de esa partecita para arriba, paralela a la quebrada, se iniciaron unas obras en que se le asignaba a cada pareja un tajo de trabajo. Durante una de esas jornadas de trabajo voluntario abriendo brechas para cimientos, un joven sintió que su herramienta tropezaba con algo duro, y le dijo a su compañero de labor, un hombre un poco mas anciano que se fuera a tomar fresco. El caso ocurrió un miércoles por la mañana, pasó el medio día, la hora del almuerzo, llegó la tarde, entró la noche y el muchacho no apareció.
Al día siguiente, muy avanzada la mañana, regresó el joven trabajador y dijo que ni siquiera iba a reclamar la nómina, y se jactaba de que ya no tenía que volver a trabajar porque escarbando allí en predios del viejo convento se encontró una cajita como de medio metro por cada lado y al abrirla se llevó la agradable sorpresa de que dentro de ella la mitad estaba llena de oro puro y la otra mitad de todo tipo de cubiertos de plata.
Ese fue el famoso ‘entierro’ que se sacaron en Las Brisas y del cual algunos narran que cuando por la noche pasan por aquel lugar, algunos algo alicorados, escuchaban por ese rastrojo...«algo así como cuando uno vacía plata que no suena mucho...y que se quejaban»... Por esos alrededores de ‘Los Mangos’ bajaban las familias a sus paseos domingueros y a recoger chamicitas para cercar o arreglar los antejardines.
Vino luego el Plan de Obras Públicas de la nación y para que el nuevo presidente Julio Cesar Turvay-Ayala pudiera inaugurar la autopista Medellín-Bogotá como presidente de la república de Colombia, cortaron de tajo el barranco por donde se tenía acceso al barrio Las Brisas para diseñar por allí una de las orejas de la autopista con el fin de conectarla con la vía a Santafé de Bogotá, y dejaron a Las Brisas totalmente aislado.
Fue entonces cuando se pensó en abrir una salida perpendicular a la autopista Bello-Medellín y todos los vecinos procedieron a circular por la Calle 117. Estos terrenos eran considerados por el I.C.T. como de propiedad particular de los edificios y respaldada en tal agravante la abogada Elodia Aguirre ganó la demanda que los habitantes de los edificios entablaron contra los vecinos de las casas, creando un conflicto de tipo social y lucha de clases entre los proletarios de arriba y los burgueses de abajo, mejor dicho entre pobres y los menos pobres de Las Brisas...
El terreno de la parte sur de los edificios de Las Brisas y prácticamente la prolongación de la Calle 113A también fue considerada por el I.C.T. como zona privada de los edificios multifamiliares, etc., etc., y todos los etcéteras que plantearon en el Oficio 6043 del 21 de noviembre de 1977.
Por lo que fue prácticamente necesario expropiar lo que era el llamado ‘camino de los antioqueños’ para incluir su apertura y ampliación en la obra conocida como 331W que es la vía que ahora funciona como vía de desembotellamiento y que tantos incidentes originó debido a convenios entre la interventoría del Instituto de Valorización (INVAL) e intereses particulares del sector que vieron el trazo demasiado pendiente o querían que la calzada pasara a ras de su andén, a pesar de que la misma gerencia del ICT mediante Oficio del 4 de julio de 1977 consideraba como obvio “que el valor de los terrenos y las obras construidas sobre algunos de ellos, estén incluidos en el valor de las viviendas que los adjudicatarios van pagando”…
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| Pendiente de la Calle 113A |


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