lunes, 5 de diciembre de 2011

José Asunción Silva


 Y me dijo no entiendo

Mediante decreto 364 de marzo de 1978 la Escuela de Las Brisas recibió el nombre de José Asunción Silva-Gómez’ en honor al poeta bogotano que le cantara a la infancia el famoso:

!Aserrín! !Aserrán! 
Los maderos de San Juan, 
piden queso, piden pan, 
los de Roque alfandoque, 
los de Rique alfeñique, 
los de trique, trique, trán!

            Silva es considerado como el iniciador del Modernismo con características típicamente americanas en lo estilístico y lo idiomático de la lengua castellana. El poeta nació en Bogotá el lunes 27 de noviembre de 1865 frente al parque Santander, en la casa de su abuela materna Mercedes Diego. Sus padres fueron Vicenta y Ricardo quien se destacó también en el ámbito de las letras en Santafé de Bogotá. A los 18 años JAS ya viajaba por Europa donde se codeó con Oscar Wilde, y donde conoció la filosofía de Shopenhauer y Niestszche y la poesía de los simbolistas franceses.

En Paris, Silva se tornó excéntrico 
y de refinamientos tan exóticos al decir de sus biógrafos “que empezaban por el humo de unos cigarrillos sin olor a tabaco”; desubicado para su época vivió a disgusto con todos los rezagados de aquel entonces que lo llevó a quejarse con esta nota diciente: 

Le mostré mi poema 
a un crítico estupendo 
lo leyó seis veces 
y me dijo, no entiendo”.

A Silva lo definen 
como un poeta vigoroso y castizo que se atrevió a simplificar la sintaxis, a ensayar nuevas y originales combinaciones según concepto de los académicos de la lengua. Lo más contundente era la firma manuscrita de continuo, sin espacios, y la curvatura de la ese de Silva. En fin, bastaría con leer sus ‘Nocturnos’ para descubrir la fuerza y simbolismo de cada palabra, de cada frase, de cada verso. Además fue novelista y traductor  firmando sus textos bajo el seudónimo de Benjamín Bibelot-Ramírez.

De regreso a Colombia
Silva encontró poca comprensión para sus aspiraciones y para sus inquietudes que habían despertado en él al contacto con la cultura europea; se tornó entonces más orgulloso y distante, de pocos amigos. En 1867 viaja a Venezuela como agregado de una misión colombiana, pero al regreso el vapor L’Amerique en que regresaba naufragó y se pierden buena parte de los manuscritos que traía cosigo...

Y nos privamos del canto de su alma con ritmos como éste: 
Una noche en que ardían en la sombra nupcial y húmeda las luciérnagas fantásticas, a mi lado, lentamente, contra mí ceñida toda, muda y pálida, como si un presentimiento de amarguras infinitas hasta el más secreto fondo de tus fibras agitara...Y eran una sola sombra larga...

         Toda la obra de José Asunción Silva es triste, angustiosa, es un continuo clamar en el desierto de su propio escepticismo. Sus temas preferidos fueron la nostalgia de la infancia perdida, la tristeza de su alma obscurecida por una filosofía pesimista acrecentada por la muerte de Elvira, su hermana predilecta y perfecta en su gracia femenina, sumado a esto los apuros económicos por malas inversiones lo impulsaron a emprender por su propia mano el viaje postrero al limbo de sus poemas el domingo 24 de mayo de 1886 en Bogotá, a los 31 de su edad.

Dicen sus biógrafos 
que el médico personal Julián Enrique Martínez le trazó con un lápiz dermográfico el lugar del corazón sobre la camisa de seda. Sus despojos fueron lanzados a un muladar. Su tragedia quedó plasmada en la magia de sus ‘Nocturnos’ y otros poemas como...
Primera Comunión’, 
‘El primer canario’, 
‘La abuela y la nieta’, 
‘Alas’, ‘Recuerdos’, 
‘Infancia’, 
‘Crisálidas’, 
Los maderos de San Juan’, 
‘Una noche’, 
Un poema’, 
‘Necedad yanqui’, 
‘La novela de sobremesa’, ‘
Prosas líricas’.

http://es.wikisource.org/wiki/Jose_Asunción_Silva

Billete de $5.000 pesos
Con efigie de José Asunción Silva
En circulación desde Sep. 1995

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