Anápolis
En cuanto a la ubicación real de la quebrada ‘Aguasal’ coincido totalmente con el historiador Alberto Bernal-Nichols quien en su libro Apuntaciones sobre los orígenes de Medellín, publicado por la Universidad de Antioquia, ubica la quebrada ‘Aguasal’ como la que hoy conocemos como quebrada ‘La Hueso’ que pasa por el ‘Salado de Correa’ hoy barrio San Javier, en La América. El río Aburrá era caudaloso y se cruzaba en balsas a la altura del Puente Colombia y durante sus crecientes no pocas personas a ahogaron.
El caserío principal de Aná estaba ubicado junto a la desembocadura de la quebrada de ‘La Iguana’ (hoy Iguaná) y por los roces presentados al otro lado del río con los terratenientes querían independizarse con el nombre de Anápolis.
Durante una de esas torrenciales crecientes de La Iguaná el caserío quedó destruido y mejor lo trasladaron a lo que se conoce como ‘Robledo’ y que da nombre a toda la Comuna.
Los habitantes primitivos en este Valle al arribo de los conquistadores eran los nativos ‘Avurraes’ que por belicosos se creía que eran de la familia de los ‘Karibes’; después el mismo profesor Paul Rivet, quien había establecido la teoría anterior, y de acuerdo con la clasificación que hizo de nuestras tribus, teniendo en cuenta el aspecto lingüístico, las ubica dentro de la gran familia de los Chibchas debido a la similitud que descubrió en casi todos los vocablos y además porque no usaban flechas envenenadas como lo hacían los Karibes.
Según su ubicación en el Valle de los ‘Avurraes’ tomaban distintos nombres, por ejemplo los de la margen derecha del río Medellín, hacia el río Magdalena se llamaban ‘Tanamies’, y los de la izquierda, hacia el río Cauca eran los ‘Nutabes’, con denominaciones como Niquias, Yamesies, Guayabales, y Bitagüíes .
Las costumbres de estos indígenas eran casi todas iguales y dolo se diferenciaban en los nombres de las tribus o Caciques. Los mismos indígenas fabricaban sus mantas para vestirse y gozaban de la eterna primavera del Valle del Aburrá. Fray Pedro Simón en una de sus crónicas explica como estos nativos...—eran gente vestida y de más despabilado entendimiento y que escribían su historia en jeroglíficos pintados en mantas... Este dato se encuentra en la página 13 de la Monografía de Itagüí, publicado por el Concejo Municipal en 1965.
De los Nutabes se dice que construían puentes con palos y bejucos para atravesar los ríos y quebradas; además caminos para comunicarse con las demás tribus, ya que entre ellas había un buen sistema de comunicaciones y se visitaban con frecuencia para realizar intercambio de productos.
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