Con fecha del 14 de Octubre de 1492 en su Carta de Relación del Cuarto Viaje Cristóbal Colón escribe entre las páginas 7 a la 15 como los aborígenes “nos preguntaban si éramos venidos del cielo”…
Y les pusieron por nombre Tonatio que quiere decir el Sol o el hijo del sol, y así los llamaron en adelante. ‘Malinche’ apodaba Moctezuma a Hernán Cortes el conquistador de México.
Al preguntarles los españoles quienes eran los nativos, estos les respondían que eran personas que estaban con Dios, o que tenían a Dios consigo, es decir que eran “endios”, y Colón quien era genovés escribió en italiano ‘indios’ y es éste el tal origen real de la palabra que en ocasiones la usan despectivamente para designar a los latinoamericanos.
En la relación de su cuarto viaje
Colón narra también como...
— “Allí supe de las minas de oro de la provincia de Ciamba, que yo buscaba…allí dicen que hay infinito oro, y que traen corales en las cabezas, manillas a los pies y a los brazos dello, y bien gordas, y dél sillas, arcas y mesas las guarnecen y enforran… También dijeron que las mujeres de allí traían collares colgados de la cabeza a las espaldas… Allí dicen que hay grandes mineros del cobre; hachas de ello, otras cosas labradas, fundidas, soldadas, soldados hube, y fraguas con todo su aparejo de platero y los crisoles… Cuando mueren (estas gentes) entierran el oro que tienen con el cuerpo…”
En efecto hallaron muchas minas; los indios que iban con ellos los llevaron a un cerro muy alto, y de allí les mostraban hacia toda parte cuanto los ojos alcanzaban, diciendo que en toda parte había ORO…
Al ver los españoles que todo los que habían descubierto era ‘deleitoso y de gran fertilidad’ se desata entre ellos y demás conquistadores “el otro negocio famosísimo (que) está con los brazos abiertos esperando”... al decir del mismo Colón en carta a sus majestades. Se inicia entonces la búsqueda insistente de El Dorado y la sangrienta destrucción de nuestra cultura aborigen en nombre del catolicismo...
La espada y la cruz marcharon juntas
en la conquista y el despojo colonial, robando las tierras y menospreciando la religión nativa. “Matando sin piedad aquellas gentes, gentes buenas, inocentes, que estaban en sus casas sin ofender a nadie” según relato de Fray Bartolomé de Las Casas en su Brevísima Relación de las Destrucción de las Indias, página 49.
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