Al barrio Las Brisas lo delimitan
los siguientes linderos:
Por el Oriente:
con la autopista norte.
Por el Occidente:
con la carrera 68 y el terreno de propiedad
del abogado Octavio Klinkert-Echeverry,
y que lo separa de Florencia.
Por el Norte:
con la quebrada La Madera.
Por el Sur:
con la calle 113A o
‘camino de los antioqueños’,
y que lo separa del barrio Boyacá.
Concluidas las 1.400 viviendas unifamiliares que constituyeron las primeras tres etapas del barrio Las Brisas, el I.C.T. decidió programar también la construcción de un conjunto de 6 pares de bloques de apartamentos, cada uno con cinco pisos.
En total 120 apartamentos
con las siguientes especificaciones:
CUARTA ETAPA
Edificios de 5 pisos en estructura de
concreto reforzado.
24 apartamentos a $180.000,oo pesos
que corresponden al primer piso
96 apartamentos a $196.250,oo pesos
y serán los pisos 2, 3, 4 y 5.
Ingresos
mínimos
exigidos: $6.000,oo pesos
Cuota inicial: $45.000,oo pesos
Cuota mensual: $ 1.422,oo
A 15 años y un
incremento anual
de $5.714 pesos.
Para iniciar este programa hacía falta negociar una franja de terreno paralela a la autopista norte y que por alguna razón ya no era propiedad de la familia Hernández. El caso es que dichos terrenos fueron a parar a manos de la Cooperativa Ganadera Limitada que luego entró a un juicio hipotecario y en diligencia de remate se los adjudicaron a la empresa conocida como “Transportadora de Carnes de Tulio Arbeláez y Otros” según texto de la Escritura 2296 de la Notaría 1ª, asentada el 16 de mayo de 1955.
Los ‘Otros’ de la tal transportadora de carnes montaron allí una bodega y un saladero de pieles o especie de matadero donde luego acondicionaron como parqueadero ‘Casa Blanca’, y mas al norte lo que fuera la arrocera ‘Guayaquil’ se convirtió en procesadora de harina de pescado que dejaba toda la parte baja de Las Brisas pestilente a ese tipo de moléculas.
Este lote tan enredado se conocía antes como ‘Finca Fuente Clara’ y había en él varios tanques que recogían las aguas claras que brotaban de los peñascos de lo que hoy es la Calle 113A con Carrera 64D y que se recogían en aljibes naturales y las que descendían de la parte alta.
Debido a eso el piso del barrio Las Brisas es muy húmedo y por tal motivo las amas de casa se ven obligadas a retirar las alfombras constantemente porque éstas han absorbido la humedad del piso. Quienes al remodelar su casa abrían sótano a puro cincel la ampliación se les convertía en piscina y más caro les costaba la impermeabilización de las paredes y la cobertura del piso.
En épocas de racionamiento de agua potable los habitantes escarban en el suelo o introducen un tubito en la loma y así llenan sus poncheras o baldes de pura agua que brotaba cuando eso se llamaba “Fuente Clara’. Es lo que ocurre en la Calle ll4 por ejemplo donde existe un nacimiento o manantial permanente; y en varios lugares del barrio el piso se ha hundido y las casas se cuartean. Cuando se construyó la primera etapa casi una manzana entera se vino a bajo en la calle 116ª una vez terminadas las casas, el piso había cedido porque varias acequias descendían de Florencia y fueron tapadas a la berraca sin los lineamientos técnicos requeridos para este tipo de construcciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario